Jay Wheeler florece en "Girasoles"

Jay Wheeler florece en "Girasoles"

 
 

Jay Wheeler siembra algo perdurable: Girasoles, su octavo álbum de estudio, es una obra que trasciende géneros para convertirse en un manifiesto de vida. Con 15 canciones que abrazan desde el desamor hasta la paternidad, el artista puertorriqueño no solo evoluciona, sino que desnuda su alma en un proyecto conceptual que emula el ciclo de un girasol: siembra, florecimiento y madurez.
 
El 2022 marcó un punto de inflexión para Wheeler. Un accidente automovilístico lo dejó atrapado en un vehículo volcado, enfrentando su mortalidad. “Sentí que moría —confiesa en la entrevista—. En ese instante, solo anhelaba abrazar a mi esposa, a mi hija que aún no nacía, y a Dios”. Esa experiencia visceral dio vida a Abrazame Fuerte, el sencillo principal que funciona como columna vertebral del álbum. Con una producción que mezcla cuerdas dramáticas y un beat urbano amortiguado, la canción es un himno a la fragilidad humana.
 
Link Álbum Oficial "Girasoles"
 
Pero Girasoles no solo nació del dolor, sino también de la esperanza. La llegada de su hija —a quien le dedica ‘Aiunii’— redefinió su propósito. La canción, escrita cuando su esposa estaba embarazada, es una carta al futuro: “Imaginé toda una vida con ella antes de que existiera —explica Wheeler—. Es mi promesa de ser su protector”. El tema, acústico y adornado con coros celestiales, contrasta con la energía de ‘Dañao Pa’ Siempre’, donde el artista se autorretrata como un “caso perdido” en el amor, usando un ritmo tropical que disfraza su desgarro.
 
Un Disco en Tres Actos: Siembra, Florece, Madura
 
La estructura de Girasoles no es casual. Wheeler y su equipo —incluyendo a su esposa, quien coescribió varias letras— diseñaron el álbum como un viaje en tres fases:
 
Siembra la semilla (‘Intro’, ‘Roma’, ‘Abrazame Fuerte’): Aquí, Wheeler enfrenta sus demonios. Roma —una balada con influencias de R&B— compara su caída emocional con el derrumbe de un imperio, mientras busca “reconstruirse en ruinas”.
 
Crecimiento/Florecer (‘La Vida y Sus Cosas’, ‘Una Como Tú’, ‘Te Hice Una Balada’): Este bloque explora relaciones fracturadas y aprendizajes. En ‘Te Hice Una Balada’ (con Robi), Wheeler asume la culpa de un amor fallido sobre un piano melancólico: “Te hice una balada, pero no la canto / porque duele recordar”.
 
Madurez (‘Casita’, ‘Dañao Pa’ Siempre’, ‘Nota’, ‘Te Amo’): La culminación celebra la aceptación. Casita —una de las joyas ocultas— usa metáforas de hogares vacíos para hablar de duelos, mientras ‘Nota’ (con Omar Courtz) rompe el molde con un perreo provocativo que celebra el deseo sin ataduras.
 
Wheeler no trabajó solo. Su productor Manu —”el arquitecto de mis sueños sonoros”— dio a las pistas un aura cinematográfica, mezclando urbano con elementos sinfónicos. Borlock aportó bases crudas, mientras su esposa fue clave en letras como ‘Aiunii’: “Ella me decía: ‘Ponle más sentimiento aquí —revela—. Sin ella, este disco no existiría”.
 
Las colaboraciones también brillan. ‘Te Amo’ con Shantty nació de un demo viral que Wheeler descubrió en Instagram: “Ella subió un snippet llorando, y supe que debía estar aquí”, cuenta. La canción, una mezcla de bachata y trap, es un himno a las segundas oportunidades. Omar Courtz, por su parte, aportó a Nota un verso audaz que equilibra el tono introspectivo del álbum.
 
Los girasoles no son solo un símbolo romántico (la primera flor que Wheeler regaló a su esposa), sino un puente con sus seguidores. “En cada concierto me lanzan girasoles —comenta—. Este disco es mi manera de devolverles ese amor”. Tracks como ‘Verte Por Ahí’ —donde narra el miedo a toparse con un ex— resuenan como confesiones colectivas, mientras ‘Track Loading…’ (un interludio misterioso) sugiere que el viaje aún no termina.
 
Más que un álbum, Girasoles es un testimonio de resiliencia. Wheeler admite que la paternidad lo hizo “dejar de vivir para sí mismo”, y su conexión con Dios se refleja en coros que parecen plegarias (“Gracias por otro amanecer”, repite en ‘Abrazame Fuerte’). Pero la lección más potente la resume él mismo: “La vida es frágil. Cuando aceptas eso, floreces”.Con Girasoles, Jay Wheeler no solo cultiva su legado, sino que regala un refugio sonoro para quienes buscan luz en la oscuridad. Y en ese jardín de canciones, todos estamos invitados a crecer.
 
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